jueves, 9 de septiembre de 2010

Los caminos de la libertad

"He llevado una vida desdentada (...). Jamás he mordido, esperaba, me reservaba para más tarde, y acabo de darme cuenta de que ya no tengo dientes. ¿Qué hacer?¿Romper el caparazón? Eso es fácil de decir. Y además, ¿qué quedaría? Una pequeña goma viscosa que se arrastraría en el polvo, dejando tras de sí una huella brillante."


¿Qué hacemos? Seguimos leyendo novelas para aplacar nuestra conciencia, o nos sumergimos en nuestras más profundas convicciones sin inmutarnos de nuestra propia desgracia a través de lo que realmente somos, desfigurando lo real, en beneficio propio. 

No puedo respirar. El hedor es insoportable; pero me temo que la podredumbre proviene de mi interior. Yo soy mi propia cárcel, yo soy mi propio carcelero, yo soy mi propia condena; una pena de la que es imposible redimirse sino se consigue la comunión con los que te rodean.

La libertad, la verdadera libertad, supongo que es una utopía inalcanzable para unos individuos como nostros; es mejor, más cómodo y confortable, seguir flotando en esta masa viscosa, pero acojedora, que propociona un cierto bienestar.  





viernes, 3 de septiembre de 2010

La importancia de canalizar mis experiencias a través de la cámara se ha convertido en algo indispensable en mi manera de observar lo que me rodea. En el trayecto, todo puede convertirse en una buena instantánea; todo queda sujeto a mi propia decisión, la fotografía será la que yo decida; por eso mismo debo observar con detenimiento mi entorno y los que me rodean; el resto, será simplemente, azar, pericia y un correcto encuadre.
El tratamiento de éstas, una vez en casa, se transforma un experiencia totalmente complementaria y necesaria para asimilar de manera dinámica los momentos pasados.
Sin duda, a través de la imágenes podemos llegar con mucha más intensidad a nuestras historias pretéritas y hacer participes a todo aquel que esté dispuesto a mirar en lo más íntimo de cada uno de nosotros.