jueves, 27 de noviembre de 2014

Escritos de más...

Miles de papeles por todas partes. Retazos de pensamientos valdíos. Siembras en terrenos yermos. No me importa, no te importa. Te preocupa agradar a tu jefe, a tu encargado. Quieres ascender. Quieres ser alguien. Mis escritos no te importan ni te gustan; a mi tampoco. No los encuentro ni acertados, ni correctos, ni interesantes. Intenta conquistar con parcas palabras y toscas formulaciones. Ideas abstractas sin fórmula ni base. Te gusta tener tu TV, tu coche, tus cojones en un cómodo sofá que cmabias cada tres años. No pienses. Simplemente se me acumulan los papeles. Es como esa falda incómoda que no deja de subirse desintencionadamente.

Preso en la más absoluta libertad

¿Qué es ser libre? Levantarte a las cinco de la mañana para realizar un mísero trabajo. Aguantar a toda clase de imbéciles que dicen ser compañeros tuyos pero que son unos traperos vendemadres. Soportar a cualquier soplagaitas que pretende creerse mejor que tú o yo.
Libertad, es una palabra bastante romántica, incluso metafísica, etérea, ect... a mí personalmente me gusta compararla con dios/alá/Buda/ o cualquier ser supraterrenal (que no anal, pero también). Nos cuelgan los cojones entre las piernas sin más sentido que no sea perpetuar el sufrimiento.

Otro día sin revolución

Un repiqueteo con los nudillos en el cristal de la puerta. Reacción en dos segundos. Cuatro golpeteos más. Cara de indignación. No puede ser. Abres la puerta; eres excepcional y buena persona. No abres, eres un perro engreído. No te miran. O te miran. Lo único cierto es que nos juzagamos, nos escrutamos; buscamos pequeñas pantomimas para hacer estallar cualquier cualquier problema que nos haga sentir superiores. Joderos. Te miro la piernas. Te dejo en tierra. La policía se resguarda en sus furgones camino de sus comisarías. Hoy no habrá revolución.