lunes, 24 de abril de 2017

A la Mierda

Y golpeo; la mesa, la silla, la puerta. La puñetera desesperación. Desesperanza. No quiero ir a ningún lado. No quiero nada. Solo quiero reventar. Reviento a cada momento de dolor. Reviento contratodos los que están a mi alrededor. El cáncer te marca con una fecha de caducidad; esta mierdo no. Te destroza pero no te aniquila.

Vayan a la mierda los psiquiatras, ni que decir los putos pagafantas de los psicólogos. Mierdas con batas blancas, chupatintas iletrados que no saben una mierda. Únicamente leyeron cuatro asquerosos manuales académicos infumables.

Soy un tullido a la deriva. Pero mi incapacidad no sé ve. Pero el dolor me desquebraja. Deseo la muerto, no quiero volver renacer de madrugada. Deseo bajar al infierno a ver si hay nieve bien baratita.

Somos máquinas y lo tengo miedo a la desconexión . Oscuridad y nada más. Ni recuerdos, ni pasado, ni futuro, todo absoluta invención de la estúpida, e innecesiaria "racionalidad" humana. El salto definitivo de la nada a la oscuridad eterna.

Apaga la puta batidora, todo el puto día cocinando fritanga. Joder vaya mierda los vecinos.

Robe - De Manera Urgente

jueves, 20 de abril de 2017

DESESPERACIÓN

Que pasa. Siguen pasando las primaveras y yo no aguanto más. Nadie es capaz de decirme lo que me pasa. Yo merezco esto. Mi familia se merece esto. El tiempo se evapora y yo sigo sin respuestas. Ya no aspiro a ser mejor; ni siquiera andar por encima de las nubes, la existencia me resulta dura, el tiempo no tiene valor para mí, me siento cansado y hundido. Siento que voy a caer en cualquier momento, pero definitivamente sin posibilidad de volver levantarme. Mis amigos los encuentro lejanos, los buenos amigos, el resto ya no los distingo, será que estoy excesivamente a la deriva. 

El tiempo, presiento, que se me acaba, que me marchito definitivamente sin remedio, arrepentido no me quiero marchar, quiero irme en paz con todos que quede en recuerdo como un ser extraño pero ávido de vivir, pero que la vida le resultaba demasiado extraña, pensada para otros, no para mí (para él). Nada de lo que me sucede es negativo, me da igual que otros consideren que puedan andar por encima de todo, sin necesidad de preguntarse si están caminando sin necesidad de preguntarse a quien pisotean. Creando sus moralidades para justificar su propia vida. Yo no puedo justificar absolutamente nada. No puedo pensar solo en mí, en los míos, no puedo seguir mirando como nos devorando unos a otros. No puedo ver la destrucción. 

No puedo leer. No puedo caminar. No puedo hacer nada sin que un martillo me machaque cada una de mis neuronas. Dolor, desesperación. Esa es mi propia existencia. Me duele el pecho. Ya no me consuela ni tus abrazos, ni sus sonrisas, ni sus superaciones. 

Por favor seguir sonriendo, únicamente somos motas de polvo, en los cuales nuestros deseos no tienen ninguna importancia. Prefiero convertirme en átomos de luz que viajen más allá de donde nos encontramos.