martes, 16 de mayo de 2017

Odio

Siento odio hacia mí mismo. Hacía la banalidad por las cuales nos comemos unos a otros. Por la meritocracia. Por las bolsas de plástico que nos hacen pagar cuando todo viene envuelto en plástico. Por los que viven siempre pensando en el futuro. Algo que no existe; algo de lo que no somos dueños, ni podemos controlar. Hoy, ahora, ni esta tarde siquiera. Pum! muerto de mil maneras sin sentido; la muerte es real, la vida pura casualidad, todo aleatorio. Odio los planes de pensiones que anuncian los bancos en sus escaparates. Odio el miedo a la muerte. El miedo a vivir. Odio los que ahorran con ahínco; y a aquellos que te hablan del por si "acaso". Los que postergan sus sueños para una mañana.
Detesto este sufrimiento, este no saber estar. No disfrutar de nada, y de sentir asco en cada movimiento, en cada fibra de mi cuerpo, en cada átomo que me traspasa. Me abruma saber que el cosmos es infinito y nosotros solo motas de polvo en él. 
Somos azar, y no hay nada más. Se apaga la máquina y no queda nada más que oscuridad. Odio  seguir en funcionamiento, y que otros quieran que siga en funcionamiento. Deseo el olvido y la oscuridad. No anhelo el recuerdo de mí en otros. 
Odio tanto que por eso no mendigo. Prefiero ser lavaplatos a abogado. De hecho no quiero ser nada. Tan sólo volar, un poquito, si puede ser antes del final. Un final que espero no tarde en llegar.

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