miércoles, 22 de noviembre de 2017

10:00 de un día cualquiera

Sigo en la cama y son la diez de la mañana. Los pensamientos, hoy, van a cámara lenta. Son irrelevantes, tal vez. Cada vez tengo menos ganas de hablar, cada vez se agudiza mi sensación hacía el ser humano que lo identifico con una cucaracha. Plagados de egos, no hay lan ni destino, lo que haces tú lo podría hacer otro. Lo podría hacer yo pero no me apetece; a mí lo único que me apetece es "rascarme los sobacos". Hace poco envié un texto a un concurso literario. Obviamente no gané. Nadie quiere escuchar la verda sobre la vida. Ganaron texto aburridos, textos escritos por niños grandes que aún tiene deseos o esperanzas en este yermo terreno. Pero como he dicho, y copio "El destino es una culata de la que no esperes salir bien parado". Y es así. Al final después de estar en guerra con vida llegara la parca y nos pondrá a todos en el mismo lugar; se cerrará la puñetera caja y entonces encontraremos la única verdad universal. El final de una estúpida existencia. Seguid jodiendo.

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